Imagen: Gioia y Yordán con 3 y 10 años.
"Por las venas de Cuba no corre sangre, sino fuego: melodioso fuego que derrite texturas y obstáculos, que impide la mesura y, muchas veces, la reflexión. Pero así somos, y ése es nuestro mayor encanto y defecto: estamos hechos de música."
Daína Chaviano
"El hombre, la hembra y el hambre"
Las historias siempre fueron mi refugio. Tuve la suerte de pertenecer a una familia de libreros y de cuentacuentos. Aún sin saber leer ya me había enamorado de "Ictiandro" el hombre pez y de cómo este bajaba a buscar perlas al fondo, porque mi padre me contaba las historias con sus propias palabras, también por mi prima Nuria sabía del Pequeño Príncipe y el Zorro y de la deliciosa Familia Mumín, y del Señor de los Anillos y Tolkien.... mi madre me contaba del gallo al que se ensuciaba el pico y los siete chivitos que desobedecieron a su madre y dejaron entrar al lobo, mi abuela me contaba en sus rancheras sobre mal de amores y bandidos y de la casa de Sevilla dónde se asomaba una niña a la ventana, enamorada del río y la verdadera historia del viejo Koch, que era un nazi oculto y que murió en nuestra casa. Mi tía Lidia me contaba de cómo si dejabas un cabello con raíz dentro de un vaso de agua, daba a luz a las serpientes, mi abuelo se sentaba en su butaca releyendo Los miserables por 23 vez. mientras sus pimientos crecían y crecían... ya lo dije, siempre estuve rodeado de historias...
La biblioteca de mi casa era enorme, apolillada, deliciosa y bien surtida. Mi padre tenía los libros catalogados por su preferencia y por tamaño, para ahorrar espacio y no por género como enseñaban en la escuela. Cada año, le sumaba un peldaño de madera a martillazos porque la casa seguía llenándose de libros y los libreros no daba abasto.
Pero de todos esos libros, de todas esas historias, de aquella fantasía que fue creando cantera de lo que iba a ser yo para siempre hay ciertas semillas, pequeñitas como las de Ceiba, e igual de poderosas. Son las historias de Daína Chaviano, la Maga a la que dediqué mi primer cuento escrito. Junto a Chely, Serret, y F. Mond, Daína fue tejiendo un nuevo mundo donde yo vivía de verdad, fuera de la vida "real", tan dura, que me tocó vivir desde los nueve años.
Mi padre aún recuerda las noches que pasé insomne esperándoles a ELLOS, en la azotea de casa, pintando signos de interrogación en el suelo, luego de leer "Los Mundo que amo" o el club que mi amiga Wendy y yo fundamos que se llamaba S.O.S PLANETA por la ecología y el fenómeno OVNI todo por aquella fotonovela que al final tenía pruebas escritas de que no eran fantasías , "evidencias" de las que repartíamos copias manuscritas.
Y seguí creciendo. Ahora lejos de mis padres, mi abuela, y de las historias. Lejos de mi burbuja y del círculo mágico protector contra el ataque de la oscuridad.
Cuando la lluvia de estrellas, lo confieso, me estaba despidiendo del mundo. Quería cruzar ya el espejo. Ya nada regaba mis raíces, sólo al gajo seco. Comenzaron a venir señales. primero me hablaron mis arcanos del tarot, luego fue Elegguá, vinieron a visitarme entonces el viajero Nictálope, mi hermana Gioia, mis padres.,mi abuela Sonia, mi prima Marita, Sofía, mi paje, Ictiangel, mi maestra la sacerdotisa TARWE, Skydreamer,Yoandy... y todos ellos y más viajeros que pensaba yo se habían ido para siempre y que han ido ahora retrazando mi partida.
Esta tarde aquella Maga, la tejedora de ensueños, regresa a mi mundo, pero esta vez fuera de los libros.. Envolviéndome con su magia elemental, invocando los cuatro cuartos, llega para devolverme al niño que fui, el de las historias, enamorado del hombre pez.
Gracias Daína Chaviano por estar ahora aquí, fuera de los libros, reales, cercanas, tendiéndome las manos...Gracias Chely, gracias a las dos por querer seguir siendo mis amigas más allá de las historias, por ayudarme a Recapitular como enseñó Castaneda.
Hoy soy muy feliz porque no hay magia más hermosa que seguir siendo niños.

